martes, 23 de mayo de 2017

Y si...

Y si, tenías razón, quizás no era él, no era, no es ni será, por mucho que te esforzaras en que fuera así.
Y si, tenías razón, sí... sí que fue él, el que te enseño a llegar lejos, a tocar tanto el cielo como el suelo, a pasar del 100 al 0.

Y es que si, fue el, pero no lo fue, al que quisiste, pero no correspondiste.

domingo, 19 de febrero de 2017

m o m e n t o

¿recuerdas?

justo ese momento, pude llegar a ver lo que definía esto,

pura controversia, a la par que atracción

definitivamente, dulce y amargo sabor



es que eres tu, definitivamente tú, no cabe duda,

justo en ese momento, pude llegar a ver el fondo

pura delicadeza, torpeza, y solo nosotros

lo sabemos,

justo ese momento, pude llegar a verlo.


domingo, 22 de enero de 2017

Momentos.

No quiero hablarlo.
No quiero ni pensarlo.
Quiero vivirlo.

Recuérdame, justo ese momento, en el que supimos que lo mejor era vivir esto.
¿Mañana? ¿Acaso sabemos al 100% que estará ahí?

Venga ya...

Recuérdame, justo ese momento, cuando caímos, cuando dejamos de intentar andar hacia una dirección fija, justo ese momento... En el que nos dimos cuentas de que esto funcionaria mejor si nos dejábamos llevar, sin fijar un camino, sin marcar unos pasos...





lunes, 21 de diciembre de 2015

Agridulce-Ignorancia

Que aún sabiendo lo que merecemos, nos aferramos a aquello que no cesa de dejar cicatrices, que no cesa de dejar huellas, pisando fuerte hasta dejar marca, marca de esa que daña, de esa que escuece... De esa a la que nosotros mismos echamos grandes dosis de alcohol, como estúpidos que somos, malditos estúpidos...


Aún sabiendo todo lo que merecemos, nos empeñamos en perseguir lo imposible, por esta extraña cabezonería, de creer que querer es poder, cuando la maldita verdad es y siempre sera que a veces por mucho que se quiera, no se va a poder, no, un rotundo NO.

Y es que no, no comprendo ni entiendo las razones de esta adicción a este punto sin retorno, del que sé perfectamente cómo salir, pero lo que no sé es cuándo.

Pero, desafortunadamente me ha tocado ese don, ese maravilloso don, de no parar, hasta tocar fondo, eso de ver cosas dónde no las hay, eso de luchar por algo que no existe con la esperanza de crearlo, y claro, todo esto ignorando, ignorando las señales, que me llevan a olvidarte.




¿tarde?

Lo cierto es que a veces se le da la importancia a las cosas/personas cuando ya es "tarde", cuando el daño ya está echo.
Y no hay cosa que cueste más que recomponer eso, porque lo más difícil, aunque no lo parezca, es perdonar - olvidar y continuar, como si realmente nada hubiera pasado, mirando hacia otro lado.
Y es que las cosas duelen, pesan, cuestan... Y por mucho que queramos recoger todos los trocitos de algo roto, nosotros mismos, nos hacemos daño intentando recomponer todo trozo a trozo...
Por mucho que queramos, nada puede ser lo que era antes después de un golpe, caída, tropiezo... Porque ahí estarán los miedos, la decepción y el resentimiento, impidiendo una y otra vez continuar.
Es que después de romper un vaso, hacerlo añicos y pedirle perdón, ¿el vaso cambia? ¿vuelve a estar como antes? ¿Vuelve a ser el mismo? A todo, no.
Reconstruir algo, no solo cuesta tiempo, sino sacrificio, dedicación, voluntad, ganas, sinceridad... Así que pensar, pensar bien antes de hacer daño, porque recuperar todo lo perdido en un mal acto, no cuesta precisamente poco.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Niebla.

Me pregunto cuánto he de esperar para que esto acabe.
Cuándo acabarán estas sonrisas fingidas, todas estas historias vividas.
Cuándo pasará esta tormenta, que no deja de cesar, de arrasar, con todo, con todo...

Porqué no me explico, cómo, cuándo y qué he hecho para merecer tener tan mala suerte,
                                                                                       para vivir con miedo, este maldito miedo...

Y es que me paro, me paro y pienso cómo he llegado hasta aquí, yo sola...
Y me alegro, de ser lo suficientemente fuerte de haber podido con todo lo cargado durante este largo camino, camino que no se ha cansado de poner piedras, una detrás de otra, haciendo que me sea imposible caminar o ver las cosas más fáciles, más sencillas, más llenas...

Dicen que la música que escuchas, a veces, es el espejo del alma...


miércoles, 21 de octubre de 2015

Las manos v a c í a s .

Haber dado tanto... Para haber recibido tan poco.
                                                        Eso duele.


Supongo que a veces, cuando arriesgamos por alguien, por algo, pensando en que esta vez sí que saldrá bien... Nos exponemos a algo llamado: DAÑO.

También supongo que aquello de ir rápido, sin frenos, finalmente nos lleva a estamparnos, de cara a la pared.
Y ahora me pregunto... ¿Porqué fui tan rápida? ¿Porqué di tanto en tan poco tiempo?
Por suerte, son preguntas que no me llevan a otras, estas me llevan a la respuesta de que a veces el querer no entiende de velocidad, ni de cantidad...

Es como firmar un contrato, y así, a lo loco, lo firmas, confirmando así que a partir de X momento vas a querer, y lo vas a hacer bien.
Eso sí... Con las prisas, la ilusión, y todo eso...
Olvidas leer la letra pequeña, sí, esa... dónde pone la ostia que te vas a pegar.

Lo olvidé, olvidé leer a qué me arriesgaba, a lo que me enfrentaba.
                                                                                Lo olvidé...

Y con las manos vacías, resulta que así es como finalizan ciertas historias.
Resulta que así es como nos dejan cuando damos tanto y recibimos tan poco.
Esta claro que cuando llevábamos tanto amor guardado dentro, tantas caricias, tantos besos, y sobretodo tanto amor... Cuándo creemos que llega alguien especial, le entregamos todo esto, a lo loco, sin temer si esa persona va a saber valorarlo como tu esperas, sin saber si eso va a ser recíproco, sin saber que finalmente te quedarías con...

Con las manos vacías...

Y ahora, lo difícil va a ser volver a recoger las ruinas de este desastre, y volver a hacer que todo esté como antes.




lunes, 5 de octubre de 2015

Cabeza vs. Corazón

Volvemos a las mismas.

Precisamente estoy en el punto al que precisamente no quería volver más.

Perdonar.

Algo imperdonable.

Pero, me pregunto... ¿Qué sería de nosotros si no perdonásemos nada?

Personalmente, pienso, que perdonar nos hace sentirnos... De una manera  un tanto contradictoria.
Nos hace sentirnos bien y MUY mal a la vez.
Bien porque sabemos que si no lo hubiésemos perdonado... No sería quien soy.
Y mal porque, el hecho de perdonar lleva a que perdonamos algo que nos ha perjudicado... algo que quizás no merecíamos.

Volvemos a las mismas...

Sentimientos encontrados.

Lo que debería haber hecho y lo que he sentido que quería hacer.
Y después de hacer lo que el corazón te dice que hagas, viene la cabecita a decirte... "No has hecho bien, deberías haberme hecho caso a mi..."

Pero es que, a veces es inevitable hacerle caso al corazón, y batalla tras batalla, ganas una vez más...

Otra vez en este punto, corazón...

No quiero volver aquí, y digas lo que digas, la próxima vez, haré caso a esta cabecita, que creo que busca un bienestar para mi, porque tú... me complicas, y mucho.